Día 1 — Hombre Conforme al Corazón de Dios
Hecho a la imagen de Dios
“Y crió Dios al hombre á su imagen, á imagen de Dios lo crió; varón y hembra los crió.”
Génesis 1:27
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Antes de cualquier título que cargues —padre, esposo, proveedor, jefe, hijo— hay una verdad más profunda que sostiene todas las demás: fuiste hecho a la imagen de Dios. No fue un azar genético, no fue un error de cálculo, no fue una pieza de más. Dios miró lo que iba a crear y decidió formarte parecido a Él —capaz de amar, de crear, de decidir, de cuidar. Esa es la raíz de tu masculinidad, mucho antes de cualquier cosa que el mundo intente enseñarte sobre lo que es ser hombre. Tal vez creciste escuchando que el valor de un hombre se mide en fuerza, en dinero, en cuántas veces no lloraste. Olvida esa regla torcida. Tú vales porque fuiste hecho a la imagen de Aquel que es amor, justicia y fuerza al mismo tiempo. En los próximos treinta días, vas a mirar de cerca varias áreas de la vida de un hombre —trabajo, familia, miedo, tentación, amistad. Pero nada de eso tiene sentido si no comienzas aquí: eres imagen de Dios, y eso ya basta para darte valor antes incluso de que hagas cualquier cosa. Comienza este camino descansando en esa verdad.
Oración
Señor, gracias por hacerme a tu imagen. Antes de cualquier logro, ayúdame a descansar en quien Tú ya dijiste que soy. Moldea en mí al hombre que Tú soñaste desde el principio. Amén.