Día 13 — La Mujer de Proverbios 31
La belleza que no envejece
“Engañosa es la gracia, y vana la hermosura: la mujer que teme á Jehová, ésa será alabada.”
Proverbios 31:30
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Este es, tal vez, el versículo más liberador de todo el capítulo — y el más necesario en un mundo que mide a la mujer por el espejo. Escucha con el corazón: la belleza física pasa, la juventud se va, y eso no es una tragedia, es la verdad. Lo que permanece, lo que en verdad hace a una mujer digna de alabanza, es el temor del Señor — la belleza de un alma que ama a Dios.
Puedes gastar la vida intentando alcanzar un estándar imposible de apariencia y aun así sentirte vacía. O puedes invertir en aquello que florece con los años en lugar de marchitarse: un corazón manso, una fe firme, un amor que se desborda. Cuídate, sí, pero no te definas por la hermosura. La mujer más bella no es la que detiene el tráfico, sino la que refleja a Dios. Esa belleza nadie te la quita, y solo aumenta con el tiempo.
Oración
Señor, líbrame de la tiranía del espejo. Enséñame a cuidar más de mi corazón que de mi apariencia. Que mi verdadera belleza sea tu presencia en mí — esa que no envejece. Amén.