Día 62 — Buenas Noches, Señor
La paz de saber que Él tiene el control
“Estad quietos, y conoced que yo soy Dios: ensalzado he de ser entre las gentes, ensalzado seré en la tierra.”
Salmos 46:10
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Hay una orden suave en este versículo, y es exactamente lo que la noche pide: aquietarse. No es solo quedarse quieta por fuera; es callar por dentro, dejar de intentar resolverlo todo, y recordar quién es Dios. "Yo soy Dios" — no tú. Qué alivio. El peso de mantener todo bajo control nunca fue tuyo para cargar.
Cuando reconoces que Dios tiene el mando, la agitación pierde sentido. No necesitas sostener el universo; Él ya lo sostiene. Hoy, antes de dormir, haz este ejercicio de fe: aquieta el cuerpo, aquieta la mente, y repite despacio que Dios es Dios y tiene el control de todo lo que te preocupa. Suelta. Quien sabe que Dios reina puede dormir en paz, porque el gobierno del mundo — y de tu vida — está en manos firmes.
Oración
Padre, me aquieto delante de Ti. Tú eres Dios, y yo no. Suelto el control que nunca fue mío y descanso sabiendo que reinas sobre todo lo que me preocupa. Amén.