Día 46 — Buenas Noches, Señor
El sueño es un regalo de Dios
“Yo me acosté, y dormí, y desperté; porque Jehová me sostuvo.”
Salmos 3:5
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Hay noches en que uno trata el sueño como enemigo — se enoja por no dormir, ansioso o ansiosa por tener que despertar temprano, contando las horas que faltan. Pero el sueño no es un adversario; es un regalo. Dios diseñó tu cuerpo para necesitar descanso, y en eso hay sabiduría y cuidado. Cuando duermes, estás aceptando un don de Él, no perdiendo el tiempo. Deja de pelear con la noche. En vez de exigirte el sueño perfecto, recibe el descanso como gracia. Y si tarda, no conviertas la espera en lucha — descansa aunque estés despierta, confiando en que Dios te sostiene de cualquier manera. Hoy, mira el sueño como lo que es: un abrazo diario de Dios, diciendo "ahora detente, yo me encargo del resto". Acepta el regalo y duerme.
Oración
Padre, gracias por el regalo del sueño. Enséñame a recibirlo sin ansiedad, como gracia Tuya. Me acuesto confiando en que Tú me sostienes, dormido o despierto. Amén.