Día 40 — Buenas Noches, Señor
Gratitud antes que nada
“Y todo lo que hacéis, sea de palabra, ó de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias á Dios Padre por él.”
Colosenses 3:17
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¿Qué tal terminar el día agradeciendo, no por lo grandioso, sino por lo común? El simple hecho de haber trabajado, comido, conversado, descansado — todo eso puede convertirse en gratitud. Nuestra vida está hecha más de días normales que de momentos especiales, y Dios está en todos ellos. Cuando agradeces por lo ordinario, descubres cuánto fuiste cuidada en los detalles pequeños: en las manos que sirvieron, en los pasos que salieron bien, en la noche que por fin llegó para que descanses. Hoy, antes de dormir, no esperes un gran motivo para agradecer. Agradece por el día común que Dios te dio, porque en él también hubo gracia. Y duerme con el corazón liviano de quien reconoció el cuidado de Dios incluso en lo que parecía trivial.
Oración
Señor, gracias por mi día común y por todo lo que hice en él. En cada cosa simple, Tú estuviste conmigo. Duermo agradecida, reconociendo Tu gracia en lo ordinario. Amén.