Día 88 — Más Cerca de Dios — 365 Días
Cuando todo cambia, Él no cambia
“Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos.”
Hebreos 13:8
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Una de las causas de la ansiedad es el cambio. La vida cambia demasiado rápido. Las relaciones cambian. Los trabajos cambian. La salud cambia. Los planes cambian. Y en medio de tanta inestabilidad, es difícil encontrar dónde pisar.
Pero hay un ancla que no se mueve: Jesucristo. Ayer, el mismo que caminó por Galilea, que tocó a los leprosos, que lloró frente a la tumba de Lázaro. Hoy, presente contigo ahora, en tu sala, en tu cuarto, en tu ahogo. Por los siglos, no va a cambiar, no se va a ir, no va a desaparecer.
En un mundo donde todo está en movimiento, Él es fijo. Y cuando anclas tu vida en Él, tienes una estabilidad que no depende de circunstancias externas.
Hoy las cosas pueden estar cambiando a tu alrededor. Pero el Dios que está contigo hoy es el mismo que fue fiel ayer y será fiel mañana. Ese suelo no cede.
Oración
Jesús, Tú eres el mismo. Cuando todo cambia y me asusta, recuerdo que Tú no cambias. Gracias por ser el ancla que no cede. Amén.