Día 74 — Más Cerca de Dios — 365 Días
Cuando la tormenta no pasa
“Pero mientras ellos navegaban, él se durmió. Y sobrevino una tempestad de viento en el lago; y henchían de agua, y peligraban. Y llegándose á él, le despertaron, diciendo: ¡Maestro, Maestro, que perecemos! Y despertado él, increpó al viento y á la tempestad del agua; y cesaron, y fué hecha bonanza.”
San Lucas 8:23-24
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A veces haces todo bien —oras, confías, entregas— y la tormenta continúa. El diagnóstico no cambia. La relación no mejora. La cuenta no cierra. Y te preguntas: ¿dónde está Jesús en todo esto?
Él estaba en la misma barca. Dormido, es verdad, pero presente. La tormenta no Lo sorprendió. Él sabía que estaba pasando. Y cuando los discípulos lo llamaron, Él actuó.
¿Notas que ellos lo llamaron? No intentaron resolverlo solos hasta no aguantar más. Lo llamaron pronto, con urgencia, con honestidad: "¡perecemos!" Dios no se ofende con ese tipo de oración, la que grita de desesperación.
Y Él reprendió la tormenta. En el momento justo, a Su manera. A veces la calma llega rápido, a veces tarda. Pero Él nunca está dormido para lo que te pasa a ti.
Oración
Jesús, estoy en medio de la tormenta y te necesito. No tengo fuerzas para remar más. Despierta y habla a mi miedo. Dame calma por dentro, aunque afuera el viento continúe. Amén.