Día 72 — Más Cerca de Dios — 365 Días

El pastor y la oveja ansiosa

“Salmo de David. JEHOVÁ es mi pastor; nada me faltará. En lugares de delicados pastos me hará yacer: junto á aguas de reposo me pastoreará.”

Salmos 23:1-2

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Una oveja no planea su propio camino. Sigue al pastor. Y cuando el pastor es bueno, ella no necesita preocuparse por dónde va a comer, dónde va a beber, dónde va a descansar. Él se encarga de eso.

Nosotros somos tan diferentes de las ovejas: queremos planear todo, controlar todo, garantizar todo. Y al final, el esfuerzo de cargar ese control nos cansa más que cualquier trabajo físico.

"Aguas tranquilas": en hebreo, literalmente "aguas de reposo". Dios nos lleva a un lugar de calma, no de agitación. El destino que Él preparó para ti no es de prisa y ahogo constantes. Hay descanso en el camino que Él traza.

Tú no eres la pastora de tu propia vida. Hay un Pastor que conoce cada paso del camino, cada necesidad antes de que la sientas, cada peligro antes de que lo veas. Seguirlo no es debilidad. Es la decisión más sabia que existe.

Oración

Señor, recuérdame hoy que soy la oveja, no la pastora. Déjame seguir sin querer controlar cada detalle. Confía en Tu guía, corazón mío. Amén.

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