Día 62 — Más Cerca de Dios — 365 Días
Cuando el corazón se acelera
“Por nada estéis afanosos; sino sean notorias vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con hacimiento de gracias.”
Filipenses 4:6
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¿Alguna vez te despertaste con el corazón ya pesado, antes incluso de recordar por qué? Esa sensación de que algo anda mal, de que el día va a ser difícil, de que las cuentas no cierran, de que las personas que amas no están bien: todo llega de golpe, antes del primer café. Yo conozco ese peso. Y Dios también lo conoce.
Él no dice "deja de sentir". Él dice "tráelo hasta Mí". Hay una diferencia enorme en eso. Tu ansiedad no es pecado, es una señal de que necesitas anclarte en algún lugar. Y el lugar correcto es Su presencia.
Hablar con Dios sobre lo que temes es el primer gesto de fe del día. Antes de resolver, antes de planear, antes de preocuparte, ora. Pon en Su mano lo que no puedes sostener. Él no se cansa de recibir lo que le traes.
Oración
Señor, mi corazón está agitado hoy. No sé resolverlo todo, pero sé que puedo contarte todo. Recibe mi ansiedad con ternura, como solo Tú sabes hacerlo. Amén.