Día 266 — Más Cerca de Dios — 365 Días
Cuando el rencor se queda
“Mirad que ninguno dé á otro mal por mal; antes seguid lo bueno siempre los unos para con los otros, y para con todos.”
1 Tesalonicenses 5:15
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Pablo escribe esto porque sabe que la tentación existe. La tentación de devolver. De cobrar revancha. De no dejarlo pasar. Y eso es humano — no hay juicio en ello.
Pero él dice: no. Sigan siempre el bien. Aun cuando duela. Aun cuando la otra persona no lo merezca. Aun cuando nadie esté mirando.
Devolver mal por mal no alivia el dolor. Parece que va a aliviarlo, pero no. Crea más dolor — para ti, para el otro, para quienes están alrededor.
El "seguid siempre el bien" no es ingenuidad. Es una decisión consciente de no dejar que el mal que te hicieron determine cómo vas a actuar de ahora en adelante. Es negarse a dejar que el comportamiento del otro defina tu carácter.
Cuando el rencor se queda — y se queda por un tiempo, y eso es real — puedes elegir, aun así, no actuar desde él. Puedes sentir el dolor y aun así no devolver el mal.
Eso es fuerza. Eso es gracia. Eso es Dios actuando en ti.
Oración
Señor, cuando aparezcan las ganas de devolver el mal, sostenme. Que elija el bien aunque todo en mí quiera lo contrario. Amén.