Día 260 — Más Cerca de Dios — 365 Días
Soportar, no solo tolerar
“Con toda humildad y mansedumbre, con paciencia soportando los unos á los otros en amor;”
Efesios 4:2
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Hay una diferencia entre tolerar y soportar. Tolerar es aguantar por orgullo, con los dientes apretados y el ojo torcido. Soportar, tal como escribe Pablo, es diferente: es una elección activa de amor.
Él une tres cosas: humildad, mansedumbre y longanimidad. La longanimidad es paciencia de largo plazo — no la paciencia de un momento malo, sino la que dura semanas, meses, años.
Ninguna de nosotras es fácil de tratar. Esa es la verdad que evitamos decir. Tienes hábitos que irritan, formas de actuar que cansan, días que desgastan a quien está a tu lado. Y yo también. Y tu amigo o tu amiga. Y tu familia.
Por eso Pablo no está pidiendo un favor especial para personas especiales. Está describiendo lo cotidiano del amor cristiano: soportarnos las unas a las otras con toda humildad, porque sabemos que nosotras también necesitamos ser soportadas.
Esto no es debilidad. Es madurez. Es el amor que conoce su propia falla y por eso tiene misericordia de la falla del otro.
Hoy, ¿de quién necesitarás paciencia? ¿Y con quién necesitarás ser paciente?
Oración
Dios, enséñame a soportar con amor, no con resentimiento. Que mi paciencia venga de la humildad de saber que yo también necesito ser soportada. Amén.