Día 258 — Más Cerca de Dios — 365 Días

No guardar rencor

“La caridad es sufrida, es benigna; la caridad no tiene envidia, la caridad no hace sinrazón, no se ensancha; No es injuriosa, no busca lo suyo, no se irrita, no piensa el mal;”

1 Corintios 13:4-5

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"No sospecha del mal." Esta parte del famoso capítulo del amor es menos celebrada, pero es de las más prácticas. Guardar rencor muchas veces va de la mano con sospechar del mal — con interpretar todo lo que hace la otra persona desde el peor ángulo posible.

Cuando todavía estás dolida con alguien, cada acción de esa persona se vuelve prueba de cuán mala es. Un silencio se vuelve indiferencia. Una palabra inocente se vuelve provocación. Una manera de actuar se vuelve confirmación de lo que ya pensabas.

Esto es lo que el rencor nos hace: distorsiona el lente. Y el amor, según Pablo, no hace eso. El amor no está al acecho, esperando confirmar lo que ya decidió sentir.

Guardar rencor cansa. Sospechar constantemente cansa. Y en el fondo, tú lo sabes — porque ya sentiste el peso de cargar eso dentro de ti.

El amor que se propone aquí es descanso: no mantener el archivo de pruebas, no mantener el juicio activo, no seguir alimentando la sospecha. Es confiar a Dios lo que tú no controlas, y soltarlo.

Eso es libertad.

Oración

Señor, líbrame de la sospecha y del archivo de rencores. Que aprenda a interpretar al otro con generosidad, como Tú me interpretas a mí. Amén.

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