Día 247 — Más Cerca de Dios — 365 Días
Bondad que Imita a Dios
“Antes sed los unos con los otros benignos, misericordiosos, perdonándoos los unos á los otros, como también Dios os perdonó en Cristo.”
Efesios 4:32
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Bondad. Parece fácil de decir, ¿verdad? Pero en la práctica, cuando la persona que te lastimó está justo frente a ti, la bondad puede ser lo más difícil del mundo.
Pablo no está pidiendo que finjas que todo está bien. Está pidiendo algo mucho más profundo: que imites a Dios. Que tu bondad venga del mismo lugar de donde vino la bondad de Él contigo.
Cuando Dios te perdonó, ¿lo merecías? Cuando Él fue misericordioso, ¿habías hecho algo para merecerlo? No. Fue gracia. Gracia pura, que no miró tu cuenta de errores.
Ese es el modelo que Pablo señala. No el de la reciprocidad —"seré buena si ella es buena conmigo". Sino el de la gracia —"daré lo que recibí, aunque no merezca recibirlo de vuelta."
Eso lo cambia todo. Porque quita el foco de quién es la otra persona y lo pone en quién es Dios. ¿Y quién es Dios? Misericordioso, bondadoso, paciente —contigo, todos los días.
Puedes ser ese reflejo de Él hoy.
Oración
Padre, que mi bondad no dependa de lo que los demás merecen, sino de lo que Tú eres. Que refleje Tu misericordia hacia las personas a mi alrededor. Amén.