Día 235 — Más Cerca de Dios — 365 Días
El Tiempo de Dios No se Atrasa
“Mas, oh amados, no ignoréis esta una cosa: que un día delante del Señor es como mil años y mil años como un día.”
2 Pedro 3:8
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Estás esperando. Ya hace tiempo. El llamado que viste parece no moverse. Los planes que le entregaste a Dios todavía no se concretan. Y la impaciencia empieza a susurrar: "Tal vez no sea para ti. Tal vez escuchaste mal."
Pero Dios no trabaja con el mismo reloj que tú. Su tiempo no es lento —es perfecto. Lo que a ti te parece demora, para Él puede ser la preparación más necesaria. Lo que tú llamas espera, Él lo llama formación.
Los años en el desierto prepararon a Moisés para liderar. Los años en el pozo y en la cárcel prepararon a José para gobernar. La espera casi nunca está vacía —está llena de aprendizaje, aunque no lo parezca.
Confía en Su tiempo. No porque sea fácil esperar, sino porque lo que Él prepara en el momento correcto es mucho mejor que lo que tu prisa alcanzaría antes de tiempo.
Oración
Señor, en la espera, confío en Tu tiempo. Enséñame lo que solo la espera puede enseñar, y guarda mi corazón de la amargura de la impaciencia. Amén.