Día 228 — Más Cerca de Dios — 365 Días
Soñar con Dios
“Porque Dios es el que en vosotros obra así el querer como el hacer, por su buena voluntad.”
Filipenses 2:13
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¿Cuándo fue la última vez que soñaste? No el sueño de dormir —sino ese sueño despierta, ese "¿y si fuera posible...?" que pasa por tu cabeza y que enseguida alejas porque parece irresponsable o demasiado grande.
Dios no le tiene miedo a tus sueños. De hecho, muchas veces es Él quien los pone ahí.
Soñar con Dios es diferente a fantasear tú sola(o). Es abrir el corazón hacia Él y preguntar: "¿Qué quiere hacer el Señor a través de mí?" Es dejar que Él amplie tu horizonte más allá de las limitaciones que tú misma construiste.
Puede que el sueño necesite un ajuste. Puede que el camino hacia él sea diferente de lo que imaginaste. Pero no dejes de soñar solo porque parece grande.
El Dios que creó el universo no se intimida por el tamaño de tu sueño. Él se alegra cuando sueñas con Él, cuando te aventuras a imaginar más allá de lo humanamente posible.
Hoy, preséntale un sueño a Dios. Y escucha.
Oración
Señor, enséñame a soñar contigo. Que mis sueños estén alineados con Tus planes. Y dame valor para no minimizar lo que pusiste en mi corazón. Amén.