Día 208 — Más Cerca de Dios — 365 Días
Cuando el Perdón Es Difícil
“Sufriéndoos los unos á los otros, y perdonándoos los unos á los otros si alguno tuviere queja del otro: de la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros.”
Colosenses 3:13
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A veces la herida más difícil de sanar es la que causó otra persona. Porque sanar de esa herida exige algo que parece injusto: perdonar. Y perdonar no es borrar lo que pasó, fingir que no dolió, o decir que todo estaba bien cuando no lo estaba.
Perdón es soltar el peso de ser la persona que guarda el resentimiento. Es liberarte a ti misma de la prisión de quedar atrapada en ese momento, en ese error, en esa persona. Es más para ti que para quien te lastimó.
Y el modelo que Dios nos da es el más alto posible: así como Cristo os perdonó. Completamente, sin medias condiciones. No porque lo mereciéramos —porque Él eligió hacerlo.
No necesitas tener ganas de perdonar para empezar. Empieza con la decisión. Y pídele a Dios que te dé la gracia de querer. Él sabe que es difícil. Y ayuda.
Oración
Señor, no tengo fuerzas para perdonar yo solo(a). Dame la gracia de querer perdonar. Libera mi corazón de esa prisión. Amén.