Día 205 — Más Cerca de Dios — 365 Días

Ser Consolado(a) para Consolar

“El cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar á los que están en cualquiera angustia, con la consolación con que nosotros somos consolados de Dios.”

2 Corintios 1:4

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Pablo revela aquí algo sorprendente sobre el propósito del dolor: el consuelo que recibes de Dios en tu tribulación se convierte en un recurso para consolar a alguien más.

Esto no minimiza lo que estás viviendo. Pero abre una perspectiva que transforma: tu experiencia de dolor y de sanidad no es solo tuya. Un día, lo que aprendiste aquí —cómo Dios se mueve, cómo Él sostiene, lo que Él hace en la oscuridad— va a ser exactamente lo que alguien a tu alrededor va a necesitar escuchar.

Las personas que pasaron por el fondo y fueron sostenidas por Dios tienen una autoridad especial para hablarle a quien está en el fondo ahora. No porque sufrieron más, sino porque conocen de cerca al Consolador.

Tu dolor está siendo transformado en recurso. Estás siendo equipada para una misión que todavía ni conoces por completo.

Oración

Padre, lo que recibo de Ti en consuelo, úsalo para consolar a otras personas. Que mi dolor sirva a Tu propósito. Amén.

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